Unas piernas saludables o cómo prevenir las patologías venosas

marzo 2, 2007

por la Dra Mónica Santos, Flebóloga y Especialista en Medicina Estética

Existe una clara relación entre los hábitos de vida y su influencia, tanto positiva como negativa, en la circulación venosa de las extremidades inferiores -las arterias llevan la sangre oxigenada desde el corazón hasta las piernas y desde allí, las venas se encargan de su retorno al corazón-.

 

El deporte, el sedentarismo, la alimentación, la bebida, la postura adoptada en el trabajo, los traumatismos, la temperatura ambiental y localizada, la presión atmosférica, etc… influyen en nuestra circulación de retorno. Por tanto, está en nuestras manos prevenir posibles patologías venosas simplemente cambiando algunos hábitos.

 

Hábitos que influyen negativamente (desencadenan el problema o lo empeoran):

  1.-  Ortostatismo (postura erecta). Los trabajadores que permanecen muchas horas de pie sufren una mayor predisposición a padecer patologías venosas.

  2.-  Calor. La aplicación de calor en las piernas incrementa la temperatura a nivel local. Esto conlleva una vasodilatación venosa, provocando varices, alteraciones en la pigmentación cutánea, úlceras, trombosis venosa profunda e incluso tromboembolismo pulmonar.

Hábitos como tomar el sol, la calefacción radiante (por el suelo), aplicar cera depilatoria caliente y otros métodos de depilación que utilizan calor, la sauna o el baño turco favorecen la vasodilatación.

  3.-  Factor mecánico: La obesidad, el uso de pantalones, fajas muy ceñidas o tacones altos favorecen la estasis venosa, ya que dificulta la circulación de retorno.

  4.-  Sedentarismo.

  5.-  Alteración hormonal: Hay tres épocas en la vida de la mujer (menarquia, embarazo y menopausia) que influyen negativamente.

 

Hábitos que influyen positivamente (lo previenen o lo mejoran)

  • Practicar deportes como la natación, la bicicleta y el senderismo, ya que permiten una buena movilidad de las piernas de manera continua. En cambio, no son tan recomendables el aeróbic, el tenis o el pádel.
  • Duchas de agua fría o aplicación de frío en las extremidades inferiores.
  • Levantarse cada 2 horas de la mesa de trabajo y dar un breve paseo.
  • Dieta mediterránea a base de arroz y pasta integrales (abundancia de vitamina E).
  • Realización de ejercicios con las piernas durante los viajes en avión.
  • Reposo con las piernas elevadas tras el fin de la jornada laboral.
  • Depilación con métodos no agresivos y que no utilicen el calor localizado en las extremidades inferiores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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