| | | | | | | por la Dra Mónica Santos, Flebóloga y Especialista en Medicina Estética |
| Existe una clara relación entre los hábitos de vida y su influencia, tanto positiva como negativa, en la circulación venosa de las extremidades inferiores -las arterias llevan la sangre oxigenada desde el corazón hasta las piernas y desde allí, las venas se encargan de su retorno al corazón-. |
| El deporte, el sedentarismo, la alimentación, la bebida, la postura adoptada en el trabajo, los traumatismos, la temperatura ambiental y localizada, la presión atmosférica, etc… influyen en nuestra circulación de retorno. Por tanto, está en nuestras manos prevenir posibles patologías venosas simplemente cambiando algunos hábitos. Hábitos que influyen negativamente (desencadenan el problema o lo empeoran): 1.- Ortostatismo (postura erecta). Los trabajadores que permanecen muchas horas de pie sufren una mayor predisposición a padecer patologías venosas. 2.- Calor. La aplicación de calor en las piernas incrementa la temperatura a nivel local. Esto conlleva una vasodilatación venosa, provocando varices, alteraciones en la pigmentación cutánea, úlceras, trombosis venosa profunda e incluso tromboembolismo pulmonar. Hábitos como tomar el sol, la calefacción radiante (por el suelo), aplicar cera depilatoria caliente y otros métodos de depilación que utilizan calor, la sauna o el baño turco favorecen la vasodilatación. 3.- Factor mecánico: La obesidad, el uso de pantalones, fajas muy ceñidas o tacones altos favorecen la estasis venosa, ya que dificulta la circulación de retorno. 4.- Sedentarismo. 5.- Alteración hormonal: Hay tres épocas en la vida de la mujer (menarquia, embarazo y menopausia) que influyen negativamente. Hábitos que influyen positivamente (lo previenen o lo mejoran) - Practicar deportes como la natación, la bicicleta y el senderismo, ya que permiten una buena movilidad de las piernas de manera continua. En cambio, no son tan recomendables el aeróbic, el tenis o el pádel.
- Duchas de agua fría o aplicación de frío en las extremidades inferiores.
- Levantarse cada 2 horas de la mesa de trabajo y dar un breve paseo.
- Dieta mediterránea a base de arroz y pasta integrales (abundancia de vitamina E).
- Realización de ejercicios con las piernas durante los viajes en avión.
- Reposo con las piernas elevadas tras el fin de la jornada laboral.
- Depilación con métodos no agresivos y que no utilicen el calor localizado en las extremidades inferiores.
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