Valladolid – Philips, compañía líder en alumbrado eficiente, presenta en Valladolid su campaña “Ciudades sostenibles”, una iniciativa dirigida a la renovación de los municipios, a través de la utilización de las ayudas del Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad Local - FEESL. A través de este proyecto, Philips pretende convertirse en socio y colaborador tecnológico de los ayuntamientos, ofreciendo no sólo las últimas innovaciones en alumbrado público exterior y en la iluminación de edificios municipales y colegios, sino también poniendo a su disposición su experiencia y campañas de concienciación ciudadana en torno al ahorro, la eficiencia energética y la sostenibilidad de los municipios y sus ciudadanos. Hoy en Valladolid, se realiza una exposición dirigida a instituciones y técnicos de alumbrado, con el objeto de dar a conocer las distintas propuestas de la compañía. Contar con soluciones innovadoras de alumbrado puede contribuir a ahorrar, de una forma realista, hasta un 80% de energía en las instalaciones existentes, con la correspondiente repercusión en el presupuesto local. Este dato es especialmente relevante si se contextualiza el alumbrado dentro del consumo de energía eléctrica de un municipio, ya que el 70% del gasto eléctrico en las calles corresponde al alumbrado. En el mundo, el 19% de la energía consumida corresponde asimismo al alumbrado. En términos comparables, sustituyendo sistemas de alumbrado antiguos por unos modernos y eficientes en oficinas y escuelas de toda Europa, se evitaría la emisión de 14,9 millones de toneladas de CO2 al año y el equivalente de 46,8 millones de barriles de crudo anuales, pudiendo evitar ahorrar al medio ambiente la tala de 743 millones de árboles. Philips colabora con World Green Building Council (WorldGBC), en un compromiso conjunto para lograr que las ciudades sean un 40% más energéticamente eficientes en los próximos 10 años. Más de la mitad de la población mundial vive actualmente en núcleos urbanos, y consumen el 70% de la energía del planeta. La compañía cuenta con datos que afirman que el ratio de renovación de las infraestructuras actuales por otras nuevas es muy bajo. Si este ritmo de actualización de viejos sistemas por otros ecoeficientes no se acelera, se tardarán 30 años en conseguir los beneficios medioambientales, económicos y de calidad de vida que proporcionan las nuevas tecnologías. Antonio Duato, presidente de Philips Ibérica y director general de Philips Alumbrado, señala: “las ciudades españolas deben convertirse en ciudades sostenibles. Además de ser eficientes en el ámbito energético, deben proporcionar bienestar a sus ciudadanos con el estándar más alto en seguridad ciudadana y vial, y a través de tecnologías innovadoras y sostenibles. Con la aprobación del FEESL (Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad Local) para 2010, los ayuntamientos de este país tienen la oportunidad de presentar proyectos que aporten un valor diferencial de presente y de futuro para su municipio y sus ciudadanos” Valladolid una ciudad que apuesta por la eficiencia energética Durante los últimos años la ciudad de Valladolid está apostando por la sostenibilidad, eficiencia y ahorro de energía. Así se incorporaron un total de 300 puntos de luz (Luminarias de la gama Milewide, con lámparas Cosmopolis de 140W y equipo electrónico) que reducen entre un 15% y un 55% la potencia consumida por las anteriores luminarias con lámparas de 150W y 250W de Vapor de Sodio, que hasta entonces constituían su parque lumínico. Philips, aportó las soluciones de alumbrado en calles emblemáticas del casco histórico de la ciudad, entre las que figuran a modo de ejemplo las siguientes: C/ Labradores, C/Paraíso, C/ Regalado. C/ Constitución, entorno de Fuente Dorada, C/ Felipe II, etcétera. Además, se han realizado otros proyectos como la nueva iluminación que viste actualmente a la fachada de la Iglesia de San Pablo, en la que se ha conseguido un ahorro del 90%, pasando de 10kw instalados a 1.2kw, o la fachada de la sede del Ayuntamiento, con una solución basada en tecnología LED que ha reducido aproximadamente un 60% el consumo de la instalación anterior. Apostando por ciudades sostenibles La iniciativa de Philips dirigida a que los ayuntamientos renueven sus sistemas de alumbrado se enmarca dentro de un contexto más amplio que les ofrece la posibilidad de convertirse en ciudades sostenibles. Esta calificación se sustenta, además de en el ahorro energético, en apostar por la seguridad ciudadana, una menor contaminación lumínica, una mejor iluminación de monumentos y que además sea más saludable en espacios interiores. A través de una correcta iluminación en interiores, colegios y oficinas, se logran grandes beneficios para las personas que trabajan o estudian en estos lugares. Se traducen en una mejora del aprendizaje y rendimiento para los escolares y trabajadores (se cometen un 45% menos de errores, la distracción disminuye en un 77% y la velocidad de lectura aumenta un 35%, según estudios de la compañía). La seguridad ciudadana y vial es otro de los puntos clave para cualquier municipio. A través del uso de tecnología innovadora en la iluminación, se consigue incrementar la sensación de protección durante la noche para los viandantes. La luz blanca, que proporciona las soluciones de Philips, potencia el reconocimiento de objetos, colores y personas, gracias a su reproducción cromática superior y una mayor percepción del brillo.
España, a la cola de Europa en eficiencia energética Según un estudio de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) publicado en 2007, el incremento anual de gasto en alumbrado público en España crece más rápido que la población, duplicándose desde 1990. Nuestro país sigue a la cola en cuanto a eficiencia energética en Europa. De hecho, el gasto en España asciende a 116 kilovatios por año y habitante, cifra muy superior a los 91 de Alemania y los 43 de Francia. Además, ninguna provincia española cumple el objetivo de alcanzar los 75 kilovatios por año y habitante marcado por el Gobierno en el Plan de Eficiencia Energética 2004-2012. La UCM estima que el gasto en alumbrado público supone cerca de 450 millones de euros anuales. De ellos, más de la mitad no es flujo útil que ilumine las calles, sino que se pierde en su proyección hacia el cielo, o hacia árboles y fachadas, lo que provoca una gran contaminación lumínica.
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